CHACRA 360

Monitoreo de chicharrita del maíz: un año de datos clave y perspectivas optimistas para la próxima campaña

La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis cumple un año aportando información clave para el manejo de la plaga; las poblaciones muestran una fuerte baja y la infectividad se mantiene en niveles mínimos, lo que abre un panorama favorable para la campaña 2025/26.

29 de Agosto de 2025

 La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis acaba de cumplir un año de funcionamiento. Según explicó Alejandro Vera a Chacra 360, coordinador general desde la Estación Experimental Obispo Colombres, la iniciativa reúne a instituciones como AAPRESID, AAPPCE, INTA, CREA y MAIZAR, y monitorea 450 puntos distribuidos en cinco zonas agroecológicas: NOA, NEA, centro norte, centro sur y litoral.

"Cada quince días publicamos un informe técnico que se confecciona tras procesar los datos obtenidos en campo y unificar criterios entre especialistas", indicó Vera.

Situación actual de la plaga

El relevamiento de la Red permitió confirmar que la plaga muestra un comportamiento diferenciado según la región. En las zonas endémicas (NOA y NEA) siempre queda un remanente de Dalbulus maidis, mientras que en el centro y litoral la población se retrae notablemente en invierno.

Dos factores climáticos son determinantes: la cantidad e intensidad de heladas y las amplitudes térmicas. "Este año, las amplitudes térmicas jugaron un papel clave. En varias localidades de Salta y Tucumán, donde había hasta 1.800 chicharritas, hoy encontramos menos de 50", detalló Vera.

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Comparación de campañas y perspectivas

El especialista comparó las últimas tres campañas:

2023: invierno benigno, con muy pocas heladas.

2024: invierno fuerte, con hasta 17 heladas de intensidad.

2025: un año intermedio. Para las zonas núcleo y litoral, que ya comienzan la siembra temprana, el escenario es alentador. "El manejo de la plaga es más efectivo con bajas poblaciones, porque permite que funcionen mejor los productos químicos, el germoplasma y el monitoreo temprano", afirmó Vera.

Menor nivel de infectividad

Uno de los hallazgos más importantes es que la infección en las chicharritas ha disminuido drásticamente. "Mientras que en la campaña de la epifitia teníamos más del 90% de infectividad, hoy en muchas localidades no supera el 10% e incluso llega a cero", señaló.

Este dato es clave porque la plaga solo representa un riesgo real cuando transporta el patógeno. "Además, Dalbulus maidis es monófago: solo se alimenta de maíz, por lo que en cultivos de invierno actúa como reservorio, pero no se reproduce", explicó.

Un escenario prometedor

Con poblaciones reducidas y bajos niveles de infección, Vera considera que la campaña 2025/26 se perfila con buenas perspectivas. "Ahora el desafío es sostener estas condiciones, especialmente en las zonas endémicas que sembrarán a fines de diciembre y enero, aplicando manejo cultural y estrategias de monitoreo continuo", concluyó.


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