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De la yerba a la mandioca: sectores que pierden la batalla contra los costos

Con solo 4 de 19 actividades en verde, el semáforo de las economías regionales refleja una creciente pérdida de rentabilidad en sectores clave del interior productivo

15 de Abril de 2026

El último semáforo de las economías regionales de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), correspondiente a febrero de 2026, arroja un diagnóstico preocupante: de las 19 actividades analizadas, solo cuatro se mantienen en "verde", mientras que las 15 restantes presentan señales de estancamiento o crisis terminal. El dato más alarmante del mes es el ingreso de la mandioca al terreno "rojo", afectada por un deterioro drástico en su rentabilidad.

La brecha de rentabilidad

El informe destaca que el principal cuello de botella para los productores es el componente de negocio. En la mayoría de los sectores en rojo, como la yerba mate, el arroz, el vino y la lechería, los precios percibidos quedaron prácticamente estancados o crecieron muy por debajo del ritmo inflacionario y de los costos operativos.

El caso de la mandioca es testigo de esta crisis: aunque nominalmente su precio subió un 176% interanual, en términos reales sufrió una caída cercana al 41% desde noviembre de 2023. Esta situación ya impacta en la industria de fécula, que enfrenta interrupciones temporales por falta de materia prima ante el desincentivo de los productores para comercializar.

Fuente: CONINAGRO. 

Los ganadores: Carne y Granos 

Por otra parte, el sector bovino, ovino, de granos y miel se destacaron como los únicos capaces de sostener el color verde en el semáforo. Para CONINAGRO, esta solidez se fundamenta en un componente de negocio favorable, con precios que lograron superar la inflación, complementados por indicadores productivos y de mercado que acompañaron el crecimiento.

En materia de comercio exterior, los números resultan contundentes. Durante el primer bimestre del año, las economías regionales generaron exportaciones por USD 9.322 millones, una cifra que se ubica un 37% por encima del promedio histórico de la última década. Este desempeño estuvo traccionado principalmente por el complejo granario (soja, maíz y trigo), que explicó el 78% del total exportado, con un fuerte protagonismo de la soja.

Por su parte, el sector bovino se consolidó como el segundo gran motor de las ventas externas, aportando USD 829 millones (el 9% del total regional). No obstante, este dinamismo exportador convivió con un aumento en las importaciones del sector del 126% respecto de su promedio histórico, aunque la cifra sigue siendo poco significativa frente a los más de USD 3.000 millones que la cadena genera anualmente en divisas.

La participación del productor en la góndola

Uno de los puntos más críticos del informe es la pérdida de terreno del productor en el precio final que paga el consumidor. En los productos regionales, esta brecha es marcada respecto a los valores históricos: en la yerba mate, el productor recibe hoy solo el 13% del precio de góndola (frente a un 23% histórico), mientras que en el vino la participación cae al 14% y en la papa al 25%.

En contraste, las cadenas cárnicas muestran una mayor resistencia. Cifras cerradas a enero indican que la participación del productor se mantuvo en niveles del 64% para los bovinos y del 38% en porcinos, valores alineados con sus promedios históricos. Según indican los especialistas, esta estabilidad responde, en gran medida, al alto peso que tiene la producción primaria dentro de los costos finales de toda la cadena cárnica, a diferencia de los sectores con mayor nivel de industrialización o procesos intermedios.

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