Las lluvias frenaron la invernada y empujaron una suba transitoria del ternero
La salida de hacienda liviana se complicó tras las precipitaciones y redujo la oferta, lo que hizo rebotar los precios en plena zafra
La imposibilidad de sacar hacienda liviana desde los campos recortó la oferta disponible y generó un giro en la tendencia de precios, que venían en baja en las semanas previas. Antes de las precipitaciones, el ternero de 170 kilos había retrocedido $282, una caída del 4% respecto de fines de marzo, hasta ubicarse en $6.600 por kilo.
Sin embargo, tras el impacto climático, la menor disponibilidad de animales provocó un reacomodamiento inmediato del mercado. Según el Informe Ganadero de AZ Group, "el factor climático operó como una variable parcialmente determinante" y derivó en un "compás de espera" en la comercialización.
Con este nuevo escenario, los valores se recuperaron y volvieron a niveles de comienzos de mes. El ternero de 170 kilos promedió $6.806 por kilo, reflejando una firmeza transitoria impulsada más por la restricción de oferta que por un cambio estructural en la demanda.
En este contexto, los terneros de 160 a 180 kilos alcanzaron un promedio de $6.820 por kilo, con una suba semanal del 2%, mientras que los de 180 a 200 kilos se ubicaron en $6.601, con un incremento del 1,6%. En hembras, las terneras livianas mostraron mejoras, aunque con ajustes dispares según el peso.
Cañuelas mostró firmeza selectiva
En paralelo, el Mercado Agroganadero de Cañuelas reflejó un escenario distinto, con un mercado firme pero sin impulso generalizado. De acuerdo con el informe, la demanda se mantuvo cauta y los valores mostraron una tendencia levemente bajista en la mayoría de las categorías.
La selectividad definió la hacienda de consumo, donde solo los lotes bien terminados lograron sostener precios. Allí, las vaquillonas registraron bajas de entre 2% y 3%, los novillitos se mantuvieron estables y las vacas buenas sufrieron los ajustes más marcados, con retrocesos superiores al 6%.
El precio promedio general se ubicó en $3.356 por kilo vivo, con una caída semanal del 8,6%, mientras que el novillo promedio se posicionó en $4.167, con una baja del 1,8%. En este contexto, la oferta resultó suficiente y el consumo interno no logró traccionar los valores.
Costos en alza
A la dinámica de precios se sumó una creciente presión sobre la rentabilidad. En términos concretos, se necesitaron 50,95 kilos de novillo para adquirir gasoil, lo que encareció la logística.
Al mismo tiempo, el salario rural perdió capacidad frente a la hacienda, equivaliendo hoy a 239 kilos de novillo, por debajo del promedio de 290 kilos registrado entre 2020 y 2025. Frente al ternero, la pérdida es aún mayor, con 148 kilos actuales contra 217 kilos en ese mismo período.
Durante la semana, el mercado ganadero transitó un escenario de contrastes, con una firmeza puntual impulsada por factores climáticos. Sin embargo, el escenario de fondo siguió débil, con costos en alza, demanda limitada y menor poder de compra.