Se suman más casos de gripe aviar y se intensifican los controles en la región
El hallazgo en un ave silvestre reaviva la alerta en el Cono Sur. Antecedentes recientes en Chile y Argentina muestran la persistencia del virus en la región y la importancia de sostener medidas de bioseguridad.
El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile confirmó el primer caso de Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP) subtipo H5N1 en la Región de Aysén. El virus fue detectado en un ejemplar de caiquén en la comuna de Chile Chico, lo que activó de inmediato los protocolos sanitarios vigentes.
El virus fue detectado en un ejemplar de caiquén en la comuna de Chile Chico, lo que activó de inmediato los protocolos sanitarios vigentes.
Según informó el organismo, la confirmación se realizó a través del laboratorio Lo Aguirre, tras lo cual se intensificaron las tareas de vigilancia en el área. Esto incluye el relevamiento de aves silvestres y la búsqueda activa de ejemplares muertos o con síntomas compatibles. Además, se mantiene operativo el sistema de denuncias para que la población reporte casos sospechosos.
"La influenza aviar altamente patógena es una enfermedad viral de alta propagación que puede generar elevada mortalidad tanto en aves silvestres como domésticas", indicaron desde el SAG. En esa línea, reiteraron el llamado a reforzar las medidas de bioseguridad en criaderos, evitando el contacto entre aves domésticas y silvestres, y restringiendo el uso compartido de agua y alimento.
Antecedentes en Chile: una circulación que no desaparece
Chile ya había enfrentado episodios relevantes de IAAP en los últimos años. El ingreso del virus H5N1 se confirmó a fines de 2022, con una rápida expansión a lo largo del territorio, afectando principalmente aves marinas y costeras. Durante 2023, el país registró numerosos casos en fauna silvestre y también brotes en sistemas productivos, lo que obligó a reforzar controles, establecer zonas de restricción y sacrificar aves para contener la propagación. Incluso se reportaron contagios en mamíferos marinos, lo que encendió alertas adicionales sobre la dinámica del virus en el ecosistema. Si bien la situación logró estabilizarse hacia fines de ese año, los hallazgos esporádicos -como el confirmado ahora en Aysén- evidencian que el virus continúa circulando.
Argentina: impacto en la producción y rápida respuesta sanitaria
En Argentina, la IAAP también tuvo un impacto significativo. El primer caso se detectó en febrero de 2023 en aves silvestres, y poco después se confirmó el ingreso a establecimientos comerciales. El episodio más crítico ocurrió en la provincia de Río Negro, donde un brote en una granja avícola obligó a declarar la emergencia sanitaria y suspender temporalmente las exportaciones de productos aviares. La rápida intervención del SENASA permitió contener la situación mediante el sacrificio sanitario, restricciones de movimiento y un fuerte esquema de vigilancia epidemiológica. Gracias a esas medidas, Argentina logró recuperar su estatus sanitario meses después, reabriendo mercados internacionales. Sin embargo, al igual que en Chile, se han seguido registrando casos aislados en fauna silvestre durante este año.
Un problema regional con foco en aves migratorias
La reaparición de casos en el sur de Chile se inscribe en un contexto regional donde el virus H5N1 mantiene circulación, especialmente a través de aves migratorias que actúan como vectores naturales. Países de Sudamérica han debido coordinar estrategias de monitoreo y respuesta, entendiendo que la dinámica del virus trasciende fronteras. La Patagonia, por sus características geográficas y su rol como corredor biológico, se vuelve un punto clave para la vigilancia. En este escenario, los especialistas coinciden en que la detección temprana y la notificación son herramientas fundamentales para evitar la diseminación hacia sistemas productivos.
Bioseguridad: la principal barrera
Frente a este nuevo caso, las autoridades chilenas insistieron en la necesidad de reforzar las medidas preventivas. Mantener a las aves en espacios protegidos, evitar el contacto con fauna silvestre y extremar la higiene en instalaciones son prácticas esenciales para reducir riesgos. La experiencia reciente en la región demuestra que, si bien los brotes pueden controlarse, la amenaza persiste. Por eso, la vigilancia continua y la articulación entre organismos sanitarios y productores resultan claves para sostener el estatus sanitario y proteger la producción avícola.