Con más área, el girasol alcanzó un máximo histórico en Santiago del Estero
El girasol alcanzó una producción récord en Santiago del Estero impulsado por la mayor superficie sembrada, aun con rindes más bajos que la campaña anterior
La campaña estival en Santiago del Estero entró en una etapa de definiciones con una nueva estimación de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que reflejó un escenario heterogéneo con ajustes en rindes y avances desiguales de cosecha. En este contexto, el girasol alcanzó una producción histórica y la soja se encaminó a un máximo, mientras que el maíz, el maní y el estado general de los lotes evidenciaron el impacto de las condiciones climáticas.
Aunque la cosecha de girasol ya había finalizado en marzo, una actualización de la superficie sembrada en la provincia ubicó a la campaña 2025/26 como la de mayor área históricamente registrada. Ese salto permitió que, aun con rindes por debajo de los del ciclo anterior, la producción alcanzara un máximo histórico gracias a la fuerte expansión del área.
Fuente: Bolsa de Cereales de Córdoba
El desempeño de los demás cultivos
Por su parte, la soja registró un leve ajuste a la baja respecto de la estimación previa de marzo, debido a condiciones adversas durante el llenado. Sin embargo, las proyecciones indicaron que terminaría por encima de la campaña 2024/25 y también de su promedio histórico.
En maíz, la nueva estimación mostró una caída cercana a 2 qq/ha respecto del cálculo previo. Aun así, el cultivo se mantendría por encima de los niveles del ciclo pasado y de su promedio histórico. En este contexto, cerca del 6% de la superficie no se destinará a cosecha comercial, ya que fue utilizada como forraje.
En el caso del sorgo el informe registró una mejora de 4 qq/ha en los rindes y señaló que la cosecha ya avanzaba a buen ritmo a comienzos de mes, con un progreso del 24%. Sin embargo, esa mejora interanual no alcanzaría para llevar la producción al promedio histórico, en un contexto en el que cerca del 25% de los lotes fue destinado a forraje.
Por su parte, el maní sería el cultivo más afectado con una caída de 10 qq/ha respecto de la estimación anterior, principalmente por problemas sanitarios. Aun así, la producción se mantendría por encima del promedio histórico, aunque por debajo de la campaña previa.
El impacto sanitario
Más allá de las diferencias entre cultivos, el informe advirtió que en todos los casos aún en pie aumentó la proporción de lotes en condición regular y mala respecto de marzo. Esa evolución estuvo asociada tanto a excesos hídricos y anegamientos como a períodos de déficit hídrico y elevadas temperaturas, según la zona relevada.
En el plano sanitario, la soja mostró presencia de chinches y orugas defoliadoras con baja incidencia, además de picudo negro con incidencia moderada y enfermedades como mildiu, tizón de la hoja, mancha púrpura y mancha marrón, aunque sin impactos significativos sobre el cultivo. En sorgo se detectó cogollero y bajos niveles de pulgón amarillo, mientras que en maní se relevó viruela con incidencia media.
Por su parte, el maíz enfrentó daños moderados por cogollero e isoca de la espiga, junto con la presión de la chicharrita, esos factores siguieron condicionando el estado sanitario del cultivo. Además, según la Red Nacional de Monitoreo, las mayores abundancias de chicharrita se concentraron en las regiones endémicas del NOA, el NEA y el centro-norte del país, lo que refuerza la necesidad de sostener el monitoreo ante el riesgo del complejo de achaparramiento.
El clima siguió definiendo el cierre de campaña
De acuerdo con datos del satélite GPM, las precipitaciones acumuladas en marzo superaron el promedio histórico en toda la provincia, aunque con una tendencia decreciente hacia el noreste. En ese marco, el informe señaló que nuevas lluvias podrían ser determinantes para sostener la condición de los lotes que todavía atraviesan etapas críticas, especialmente en sectores con menor recarga hídrica.
Sin embargo, esos aportes no deberían ser excesivos, para no interferir con el secado de los granos ni deteriorar la calidad comercial de los lotes que ya entraban en madurez o transitaban la cosecha. A la vez, el pronóstico trimestral del SMN para abril, mayo y junio anticipó para Santiago del Estero una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal y temperaturas por encima de los valores habituales en todo el territorio provincial.
En conjunto, la campaña en Santiago del Estero dejó un balance con contrastes, donde el impulso del girasol y la soja convive con ajustes productivos y sanitarios en otros cultivos. Así, el desempeño final no solo quedó condicionado por los rindes, sino también por la capacidad de los sistemas productivos para adaptarse a excesos hídricos, períodos de déficit y presión de plagas.