proyecto Raíces

Rescate de semillas ancestrales: productores impulsan la biodiversidad y la soberanía alimentaria

En Jujuy y Misiones, unos 1.200 productores trabajan en la recuperación de semillas criollas y nativas. La iniciativa busca preservar la diversidad genética y fortalecer sistemas productivos resilientes.

25 de Abril de 2026

En un contexto global marcado por la homogeneización de los cultivos y la pérdida de variabilidad genética, el proyecto trinacional Raíces avanza en Argentina con el objetivo de rescatar y fortalecer semillas ancestrales como base de la soberanía alimentaria y la resiliencia productiva. La iniciativa, lanzada a fines de 2025, es financiada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) con aportes de la Unión Europea, ejecutada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y cuenta con liderazgo técnico de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

El proyecto trinacional Raíces avanza en Argentina con el objetivo de rescatar y fortalecer semillas ancestrales como base de la soberanía alimentaria y la resiliencia productiva

  Trabajo territorial y enfoque participativo  

En Argentina, el INTA coordina la implementación técnica en Jujuy y Misiones, a través de su unidad de vinculación tecnológica y la Fundación ArgenINTA, con el objetivo de alcanzar a 1.200 productores, priorizando la participación de mujeres, jóvenes y comunidades indígenas. "El corazón del proyecto es la recuperación y el fortalecimiento de semillas criollas y nativas que han sido seleccionadas y adaptadas durante generaciones", destacó Luz Lardone, directora nacional de Transferencia y Extensión del INTA. "Estas variedades representan no solo diversidad genética, sino también identidad cultural y conocimiento tradicional", agregó. A través del Mejoramiento Genético Participativo y el Fitomejoramiento Evolutivo, productores y técnicos trabajan en conjunto para seleccionar materiales adaptados a cada territorio. Este enfoque permite que la mejora ocurra directamente en el campo, respetando las dinámicas locales y fortaleciendo la autonomía de los agricultores.

"El corazón del proyecto es la recuperación y el fortalecimiento de semillas criollas y nativas que han sido seleccionadas y adaptadas durante generaciones".

En la etapa inicial, más de 150 productores en Jujuy -el 95 % perteneciente o descendiente de pueblos indígenas, principalmente de la Gran Nación Colla- y unas 125 familias en Misiones, con fuerte presencia de la comunidad Mbya Guaraní, ya forman parte del proyecto. "El proyecto permite decidir junto a los agricultores qué es lo más adecuado para cada sistema productivo, buscando variedades resilientes y alimentos más saludables", explicó Doina Popusoi, oficial técnica del FIDA.

  Casas de semillas y guardianes de la biodiversidad  

En Misiones, una de las provincias con mayor riqueza en agrobiodiversidad, el proyecto fortalece las denominadas "casas de semillas", espacios donde se resguardan, clasifican e intercambian variedades locales. Las semillas criollas -de maíz, poroto, batata, zapallo y sandía, entre otras- constituyen la base de sistemas productivos diversificados y con bajo uso de insumos externos. Productoras como Beatriz Zemunich, integrante del Movimiento Semillero de Misiones, destacan que cada semilla conservada representa también un saber transmitido entre generaciones. En estos sistemas, la diversidad genética se convierte en una herramienta concreta para sostener la producción familiar. Además, el proyecto impulsa la elaboración de bioinsumos y prácticas de agricultura regenerativa, consolidando un circuito donde las comunidades conservan, producen y multiplican sus propias semillas.

Además, el proyecto impulsa la elaboración de bioinsumos y prácticas de agricultura regenerativa, consolidando un circuito donde las comunidades conservan, producen y multiplican sus propias semillas.

  Diversidad ambiental y rescate en el norte  

En Jujuy, las acciones se desarrollan en territorios que abarcan desde la Puna hasta los valles templados, con foco en el rescate de papas andinas, maíces locales, quinua, habas y porotos. La Estación Experimental INTA Abra Pampa coordina los trabajos en una región caracterizada por su diversidad ambiental, donde el proyecto también acompaña iniciativas productivas lideradas por mujeres, como el procesamiento de papas andinas con valor agregado. El objetivo es evitar el desplazamiento de variedades tradicionales por materiales comerciales uniformes, fortaleciendo sistemas adaptados a condiciones locales. En este marco, la diversidad genética funciona como un seguro biológico frente a eventos climáticos extremos, plagas o enfermedades. Cuanto mayor es la variabilidad dentro de un cultivo, mayores son las posibilidades de adaptación.

La diversidad genética funciona como un seguro biológico frente a eventos climáticos extremos, plagas o enfermedades

El proyecto Raíces promueve tanto la conservación en campo -donde las variedades continúan evolucionando- como la conservación en espacios específicos como bancos o casas de semillas, integrando además corredores de agrobiodiversidad que conectan áreas de producción y resguardo.