Campaña fina

300 mil hectáreas menos de trigo por el fuerte aumento de la urea

Advierten una caída del 17% en la intención de siembra, pese al interés de los productores por sostener el cultivo en las rotaciones.

24 de Abril de 2026

La campaña de trigo 2026/27 comienza con señales de alerta en la región núcleo. De acuerdo al último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se proyecta una reducción de 300.000 hectáreas respecto del ciclo anterior, lo que implica una caída interanual del 17% en la intención de siembra. El dato refleja una tensión clara: mientras los productores buscan mantener el cereal dentro de las rotaciones, los números económicos limitan esa decisión. El principal factor detrás del ajuste es el fuerte deterioro en la relación insumo-producto, especialmente en el caso de la urea.

Mientras los productores buscan mantener el cereal dentro de las rotaciones, los números económicos limitan esa decisión

  El fertilizante, en el centro del problema  

En apenas un año, la relación urea/trigo pasó de 2,6 a 4,1, lo que significa que hoy se necesitan más de cuatro toneladas de trigo para adquirir una tonelada del fertilizante. Este salto responde al aumento del precio de la urea, que trepó de US$ 540 a casi US$ 890 por tonelada. El impacto es directo en los márgenes: con un rinde objetivo de 40 qq/ha y un precio estimado de US$ 217 por tonelada, el margen neto en campo propio se ubica en apenas US$ 65 por hectárea, mientras que en campo alquilado arroja una pérdida de US$ 128 por hectárea.

300 mil hectáreas menos de trigo por el fuerte aumento de la urea

La relación urea/trigo pasó de 2,6 a 4,1, lo que significa que hoy se necesitan más de cuatro toneladas de trigo para adquirir una tonelada del fertilizante.

En este contexto, los rindes de indiferencia se vuelven exigentes: se necesitan 37 qq/ha en campo propio y 46 qq/ha en campos arrendados para no perder dinero, valores que pueden superar los 50 qq/ha en zonas más alejadas de los puertos.

300 mil hectáreas menos de trigo por el fuerte aumento de la urea

  Ajustes dispares según la zona  

El recorte de área no será uniforme. En localidades como Pergamino y Marcos Juárez se estiman caídas de hasta el 30%, mientras que en General Pinto rondarían el 20%. En Carlos Pellegrini, el ajuste sería menor, cercano al 10%, y en zonas como Bigand se intentaría sostener el área. Aun así, el informe advierte que incluso quienes mantengan el cultivo podrían reducir la dosis de fertilización, lo que compromete los rendimientos y la rentabilidad futura.

  Un cultivo clave en la rotación y en las finanzas  

El trigo cumple un rol estratégico tanto agronómico como financiero. Este 2026 se cumplen diez años desde que el cultivo recuperó protagonismo en la región núcleo, consolidándose junto a la soja y el maíz. Además, permite generar ingresos en momentos clave del ciclo productivo, aportando liquidez en un contexto de márgenes ajustados. Sin embargo, el esquema actual plantea un dilema: sostener el cultivo implica asumir mayores riesgos económicos, especialmente en campos alquilados, donde se concentra cerca del 70% de la producción.

  Soja retrasada y problemas de calidad  

El informe también alerta sobre la campaña gruesa. La cosecha de soja avanza apenas sobre el 43% del área, marcando el mayor atraso de la última década. A esta altura del año, el progreso debería rondar el 80%. Las condiciones climáticas complicaron las labores y afectan la calidad de los granos. En zonas como Cañada de Gómez y Acebal se reportan altos niveles de humedad, presencia de granos dañados, brotados y pérdidas por desgrane, lo que genera descuentos comerciales significativos.

La cosecha de soja avanza apenas sobre el 43% del área, marcando el mayor atraso de la última década

300 mil hectáreas menos de trigo por el fuerte aumento de la urea

  Clima: se abre una ventana para avanzar  

Tras un abril marcado por lluvias intensas -con un promedio de 121 mm, muy por encima de lo habitual- el escenario podría cambiar en los próximos días. Según el consultor Elorriaga, se espera el ingreso de aire más frío y seco, lo que traería estabilidad y permitiría retomar la cosecha. No obstante, este cambio también podría traer las primeras heladas del otoño, especialmente hacia el sudoeste de la región núcleo.

300 mil hectáreas menos de trigo por el fuerte aumento de la urea

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