El trigo lideró las subas por el riesgo global antes de la siembra argentina
La guerra en Medio Oriente, la menor oferta esperada en países clave y las compras de cobertura impulsaron una carrera internacional del cereal, con impacto directo sobre las decisiones de siembra en la Argentina
El mercado internacional de granos atraviesa una nueva fase de volatilidad, con el trigo como principal foco de tensión. Este panorama se presenta como el resultado de la escalada del conflicto en Irán, el encarecimiento del petróleo, las negociaciones estancadas y una oferta productiva que comenzó a mostrar señales de ajuste en los principales países productores, reintroduciendo una "prima bélica" sobre los commodities agrícolas.
En este contexto, el profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, señaló: "El mercado internacional está muy alcista, con compradores que buscan cubrirse ante la incertidumbre y una oferta que empieza a mostrar señales de debilidad en los principales países productores".
El impulso alcista no responde solo al plano geopolítico, sino que también se apoya en perspectivas de menor producción en dos actores relevantes para el comercio global. En Australia, el impacto de un año Niño, históricamente negativo para los rindes, se combina con mayores costos de fertilización. Mientras que en Canadá, se proyecta una caída cercana a 4 millones de toneladas en la cosecha.
Por su parte, Estados Unidos también aporta presión al escenario, ya que el trigo de invierno muestra apenas un 30% en condición buena a excelente. Y se encuentra muy por debajo del 49% registrado el año pasado, mientras que el 70% del área se encuentra afectada por sequía.
Los importadores salieron a cubrirse
Frente a la incertidumbre en Medio Oriente, distintos países importadores comenzaron a incrementar sus compras para asegurar abastecimiento. Por ejemplo, Arabia Saudita, adquirió 985.000 toneladas en una licitación superior a lo habitual y pidió rutas alternativas de abastecimiento.
En estos casos Romanó explicó que "la necesidad de construir stocks de seguridad está cambiando la lógica del mercado: pasamos de una preocupación por excedentes a un escenario donde la disponibilidad empieza a ser una incógnita".
En paralelo, los operadores siguen de cerca el próximo informe del USDA, previsto para el 12 de mayo, que aportará nuevas proyecciones globales para la campaña 2026/27. Ese dato podría terminar de confirmar si el ajuste de oferta se consolida o si el mercado encuentra señales de alivio.
Mientras tanto, el maíz y la soja se mantienen más estables, con la atención puesta en el avance de la siembra en Estados Unidos. Ambos cultivos muestran un progreso superior al del año pasado y, por ahora, las condiciones climáticas no generan señales de alarma.
Argentina miró al trigo en plena cosecha gruesa
A nivel local, el cambio hacia un clima más seco y frío permitió acelerar la cosecha de soja, que llegó al 18,3%, aunque sigue retrasada frente al promedio histórico. Los rindes son elevados, con 40,5 qq/ha en el Núcleo Sur y 39,6 qq/ha en el Núcleo Norte, mientras que la producción se proyecta en 48,6 millones de toneladas.
El ingreso tardío de mercadería generó cuellos de botella logísticos y una fuerte concentración de camiones en los puertos. Sin embargo, el especialista indicó: "Los compradores tienen poco stock y priorizan originar mercadería, por lo que la presión bajista es acotada en el corto plazo, pero podría intensificarse si el flujo se acelera".
De cara a la próxima campaña fina, la intención de siembra de trigo en la Argentina muestra una caída del 3%, con una proyección de 6,5 millones de hectáreas. El recorte se concentra en la zona núcleo y el sur del área agrícola, donde los márgenes son más ajustados, mientras que el NOA y el NEA podrían expandirse gracias a la buena humedad del suelo.
Aun así, el contexto internacional podría modificar el cálculo económico de los productores. En este sentido, Romano concluyó: "No sería la primera vez que los precios altos en esta época del año no se sostienen hasta la cosecha, pero hoy el incentivo a sembrar está presente".

