Pre-campaña

Entre el agua y los costos, el trigo ajustó su área para la nueva campaña

La pre-campaña 2026/27 arrancó con perfiles cargados y una proyección de 6,5 millones de hectáreas. Sin embargo, los altos costos, ajustaron los márgenes y frenaron el entusiasmo

22 de Abril de 2026

De cara a la campaña de trigo 2026/27 la humedad acumulada en los perfiles, luego de las lluvias de marzo y abril, mejoró de forma marcada respecto del año pasado y generó condiciones de arranque mucho más favorables para la implantación de trigo. En ese marco, la Bolsa de Cereales estimó una superficie nacional de 6.500.000 hectáreas, lo que implicaría una baja interanual de 3%, aunque todavía se ubicaría 2,8% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.

Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Fuente: Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En esta pre-campaña el trigo está atravesado por la mejora hídrica y la idea de un ciclo con alto potencial gracias a la llegada de "El Niño". De hecho, el relevamiento entre colaboradores mostró productores que ya imaginan un "año triguero" si la humedad se sostiene durante el otoño. Pero, al mismo tiempo, ese optimismo quedó condicionado por un frente económico mucho más exigente, con insumos encarecidos y márgenes ajustados.

El foco se desplazó hacia la rentabilidad

El informe remarcó que en el norte y en parte del centro-oeste se observa una tendencia de crecimiento o mantenimiento del área, impulsada por la necesidad de rotación y el aprovechamiento de la humedad disponible. En cambio, en los núcleos productivos y en el sur empezó a ganar terreno una intención de recorte, con productores que evalúan pasar lotes a cebada, carinata, colza o incluso a soja de primera.

En el NOA y el NEA se concentran las mayores intenciones de siembra, impulsadas por la buena recarga hídrica. En el norte, incluso, se relevaron "muy buenas intenciones" y la posibilidad de aumentar el área si el otoño húmedo se sostiene. En cambio, en el NEA la decisión sigue atada a los precios y a la disponibilidad de semilla.

A pesar de que en el centro-norte de Córdoba hay interés, el costo de los fertilizantes podría recortar el nivel tecnológico o derivar superficie a cultivos como colza o camelina. En el sur provincial, las reservas de agua son favorables, pero los márgenes ajustados y los arrendamientos limitan la expansión.

El panorama cambia en la región centro-este y en el sur, en Santa Fe, Entre Ríos y los núcleos productivos, el alto precio de la urea (con valores cercanos a 1000 dólares por tonelada) frena la planificación y empuja a esquemas más defensivos o a otros cultivos. Además, en Buenos Aires y La Pampa gana terreno la cebada por su menor costo y anticipación de cosecha, en un contexto donde predomina la decisión de esperar hasta último momento.

El rol del clima

Desde el punto de vista climático, el informe describió un escenario que podría ir mejorando a medida que avance la campaña. Durante el otoño se espera una transición hacia condiciones "Neutral Muy Cálidas", todavía con algún efecto residual de La Niña, lo que podría dejar lluvias algo por debajo de la media en varias zonas y riesgos de enfriamientos localizados.

Pero hacia el invierno y, sobre todo, la primavera, la influencia de El Niño comenzaría a notarse con mayor claridad, primero con precipitaciones cercanas a lo normal y luego superiores en gran parte del área agrícola. Esa evolución, junto con perfiles inicialmente bien cargados, abre una perspectiva productiva más favorable para la definición de rindes.

El contexto económico

La posición a cosecha del trigo se ubica en 217 dólares por tonelada, apenas 3% por encima de un año atrás, pero todavía 3% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Al mismo tiempo, los costos productivos subieron con fuerza, la urea aumentó 36% interanual, el gasoil 25%, el fosfato diamónico 14,2% y el herbicida 7%.

Esa combinación deterioró la relación insumo/producto y obligó a entregar más trigo para comprar fertilizantes, combustibles y fitosanitarios que en campañas previas. A pesar de que el mercado mundial de trigo entraría en la nueva campaña con un balance más holgado, el escenario entre exportadores muestra tensiones productivas en jugadores clave como Estados Unidos, Canadá, Rusia y Australia.

En paralelo, Brasil seguirá siendo un actor decisivo para la Argentina, ya que se proyecta que importará cerca de 8 millones de toneladas ante una producción interna insuficiente para cubrir su demanda. Esa necesidad del principal comprador regional funciona como un sostén para el trigo argentino, aún en un contexto global menos favorable en precios.

En este contexto, el trigo argentino entra al ciclo 2026/27 con una base agronómica mucho mejor que en otros años y con una ventana climática que podría tornarse más favorable a medida que avance el calendario. La humedad y el clima abren una oportunidad concreta para un buen ciclo, aunque el precio de los insumos, el ajuste de los márgenes y la competencia con otras alternativas siguen siendo, por ahora, el factor que enfría el impulso triguero.


Suscríbase para recibir notificaciones importantes
CHACRA desea enviar noticias de primerísima mano.
Para aceptar basta con hacer click en el botón "Permitir"