RIMI: qué cambió en la instalación de riegos con el nuevo régimen
La mejora impositiva y la baja en los costos de equipos reactivaron el interés por incorporar riego en los campos. Según el INTA, esta tecnología podría expandirse sobre 6 millones de hectáreas en los próximos años
La aprobación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones reactivó el interés por incorporar riego en la agricultura argentina, en un contexto en el que la baja de impuestos y el abaratamiento de los equipos empezaron a modificar la ecuación económica de la inversión. Desde el INTA Manfredi advirtieron que la tecnología tiene margen para crecer con fuerza y que su adopción podría ampliarse desde las 2 millones de hectáreas actuales hasta unas 6 millones en los próximos años.
El jefe del Departamento de Economía del INTA Manfredi, Martín Giletta, sostuvo que el nuevo esquema avanza sobre factores que hasta ahora actuaban como freno para la incorporación de esta tecnología. Y afirmó: "La reducción del IVA sobre la tarifa de energía eléctrica y la amortización acelerada son avances desde el punto de vista contable, financiero e impositivo, que van a mover la aguja en el crecimiento del área regada".
En la misma línea, el especialista remarcó el impacto potencial de este cambio sobre el mapa productivo. Y sostuvo: "Estaríamos triplicando la superficie potencial irrigable que dispone del recurso en un corto plazo, con impacto en la economía del sector y del país".
Más rindes y menor exposición al clima
Desde la experimental de Manfredi remarcaron que el valor del riego no pasa solo por aumentar la producción, sino también por estabilizar los sistemas frente a una mayor variabilidad climática. En ese sentido, el director del INTA Manfredi, Aquiles Salinas, recordó que la unidad lleva décadas trabajando en esta tecnología y señaló: "En 1996 instalamos el primer pivote sobre 30 hectáreas. Hoy contamos con 700 hectáreas irrigadas".
El director de la entidad indicó: "Además del salto productivo, el riego reduce el riesgo en ciclos con déficit hídrico, incluso cuando una sequía haría inviables los planteos en secano". Y agregó: "Hoy la mirada es que el riego no es el bombero que apaga el incendio de la sequía de un año, sino una herramienta que permite planificar los próximos diez años".
Los datos relevados
En trigo, el rendimiento promedio pasó de 2341 a 6976 kg/ha; en maíz, de 7740 a 14.890 kg/ha; y en soja de segunda, de 2550 a 3543 kg/ha. Traducido a valor bruto de producción y sin considerar costos, esa mejora equivalió a 1029 dólares por hectárea en trigo, 1330 dólares en maíz y 327 dólares en soja.
Cuánto cuesta y qué cambió con el nuevo esquema
En cuanto al costo, de acuerdo con un relevamiento citado por el INTA entre empresas proveedoras, un sistema por pivote de dos o tres posiciones puede rondar los 2500 dólares por hectárea. Mientras que el riego por goteo enterrado se ubica entre 3200 y 3300 dólares por hectárea.
Con la implementación del RIMI, la energía eléctrica utilizada en sistemas de riego pasaría a tributar una alícuota de IVA del 10,5% en lugar del 27%. En este sentido, la investigadora del Departamento de Economía del INTA Manfredi, Noelia Barberis, estimó que ese cambio "podría generar un ahorro del 11% en el costo de cada milímetro aplicado".
Sin embargo, Giletta concluyó que "para un productor que alquila, encarar una inversión de este tipo es complejo, porque al finalizar el contrato no puede recuperar todo lo destinado a esa mejora. Eso exige acuerdos entre privados, con plazos más largos que permitan viabilizarla". En este contexto, el desafío no solo pasa por mejorar la ecuación económica del riego, sino también por adaptar los esquemas productivos y contractuales a una lógica de mayor previsibilidad y largo plazo.

