Países Bajos redujo su stock lechero con subsidios
La UE avaló un plan de más de 600 millones de euros para reducir hasta 64.000 vacas lecheras en Países Bajos
La Comisión Europea aprobó un esquema para que los productores reduzcan voluntariamente entre 10% y 20% de su rodeo respecto del promedio de 2025, a cambio de una compensación de €1.606 por vaca y por año durante tres años. El programa busca bajar la intensidad productiva y aliviar la carga ambiental de una de las lecherías más intensivas del continente.
Dentro de las condiciones que deberán cumplir, los productores que ingresen deberán sostener la superficie de pasturas durante todo el período, no podrán reemplazar las vacas por otras categorías ganaderas y tendrán que retirar los animales en un plazo de cuatro semanas desde la aprobación de la solicitud. A eso se suma la pérdida definitiva de los derechos de fosfato asociados a esos animales, un punto central en el sistema regulatorio neerlandés.
El Ministerio de Países Bajos proyectó una reducción máxima de 64.000 vacas, equivalente a 4% del stock lechero nacional. Aunque el esquema es voluntario, el volumen de recursos comprometidos mostró hasta qué punto la cuestión ambiental pasó a ordenar la política agropecuaria en el norte de Europa.
Esta decisión confirmó que la competitividad europea ya no se discute sólo en términos de costos, escala o productividad. También se define por la capacidad de los productores para adaptarse a límites cada vez más exigentes en materia de emisiones, uso de nutrientes y presión sobre los ecosistemas.
El acuerdo con Mercosur
La propia Comisión Europea presentó el acuerdo Unión Europea-Mercosur como una oportunidad para Países Bajos. En este contexto, el pacto eliminaría aranceles sobre 91% de los productos, abriría más espacio para las exportaciones neerlandesas y reduciría barreras para alimentos y servicios.
En el caso del agro, Bruselas sostuvo que los aranceles del Mercosur, hoy ubicados en niveles de hasta 55% para varios productos agroalimentarios europeos, se reducirían de forma sustancial y en algunos casos caerían a 0%. Para Países Bajos, uno de los grandes exportadores agroalimentarios de la Unión Europea, ese argumento fue clave para defender el acuerdo puertas adentro.
Sin embargo, el acuerdo también quedó envuelto en resistencias dentro de Europa, por parte de productores y grupos ambientalistas que advertían sobre un eventual ingreso de alimentos sudamericanos más baratos, especialmente carne vacuna, junto con mayores riesgos de deforestación. En respuesta, la UE incorporó cuotas y cláusulas de salvaguarda para productos sensibles, entre ellos 99.000 toneladas de carne vacuna y 180.000 toneladas de carne aviar con preferencias arancelarias limitadas.
En este contexto, Europa restringe parte de su producción interna por razones ambientales, al mismo tiempo que mantiene cupos y salvaguardas para proteger a sus sectores sensibles. De esta manera, el acceso al mercado europeo seguirá dependiendo no solo del acuerdo con Mercosur, sino también del margen político que tengan los gobiernos europeos para administrar las tensiones con sus propios productores.