Editorial

 Sin crédito no hay Paraíso

Contar con préstamos adecuados, racionales y cancelables no es tarea fácil en la Argentina. Los fabricantes locales de maquinaria agrícola y los que eligieron este suelo para vender sus fierros importados se quejan de esta limitación.
Claudio Gianni
15 de Diciembre de 2022

Contar con préstamos adecuados, racionales y cancelables no es tarea fácil en la Argentina. Los fabricantes locales de maquinaria agrícola y los que eligieron este suelo para vender sus fierros importados se quejan de esta limitación.

En tiempos normales, casi añorados, el crédito cumplía la función de darle un destino de progreso a los ahorros de los particulares. Un círculo virtuoso íntimamente vinculado con el crecimiento de una nación. En la Argentina, la sucesión de desaguisados ha puesto en saco roto esta poderosa herramienta, que paga un precio ante la decisión oficial de dejar que la inflación alcance niveles estratosféricos y que el gasto supere ampliamente los ingresos.

En este contexto, las empresas vinculadas con la maquinaria agrícola nacional cerrarán el año con una lista de temas pendientes. Nadie está conforme con este presente. Es razonable, han pasado a vender sus productos dentro de una economía atada con alambre, en la cual sus principales clientes toleran además un mercado afectado por el intervencionismo, la imprevisibilidad y una seca devastadora, nada menos.

Integrantes de la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) se reunieron en Armstrong, plena zona fierrera de la provincia de Santa Fe. Más allá de todo lo indicado, a estos industriales les juega en contra el nivel de tasas que tiene el país, un salvavidas de plomo para la inversión en equipos. De ahí que vislumbran una baja en las ventas del 70%, después de un periodo en que crecieron sostenidamente en puestos de trabajo y en concreción de negocios.

Mientras batallan para cambiar esta realidad, en la CAFMA empujan la Ley de Maquinaria Agrícola y se ilusionan con que sea aprobada a la brevedad. No aceptan que el acceso al financiamiento sea similar al que tiene un producto importado. Creen que los créditos argentinos deben destinarse a las empresas nacionales, en la idea de fomentar el trabajo local y la radicación de nuevas empresas.

Las quejas que llegan desde la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT) tienen fundamentos similares e inconvenientes parecidos: la falta de financiamiento accesible para que el productor continúe renovando sus equipos es un problema serio. Visualizan un mercado que se está quedando, dado que las tasas que se ofrecen no resisten mayor análisis, ya que se han disparado en los últimos meses y quedan lejos del alcance del productor. Saben que si no hay progresos en este tema, el 2023 va a ser un año particularmente difícil.

Bien puede decirse que la tasa de interés es el precio del dinero, lo que el sistema financiero nos paga por nuestros ahorros, o lo que pagamos por un crédito. Cuanto más elevada es la incertidumbre más pretendemos se nos reconozca por diferir nuestras decisiones de consumo e inversión hacia el futuro, sobre todo con una moneda rechazada como la de nuestro país. Y cuánto más alta es la inflación más abultadas son las tasas a las que recurre el Banco Central para tratar de captar dinero del sistema. En una economía controlada, la tasa es el resultado del mercado y la intervención estatal.

El Banco Central ubicó el costo de los pesos en más de un 100% anualizado, por encima de la inflación interanual y de la expectativa de los próximos doce meses, según el último REM. Esto tiene, además, un fuerte componente impositivo, como todo en la Argentina. Versiones periodísticas indican que el equipo económico sostendrá el nivel de tasas de interés cualquiera sea el dato de inflación de noviembre. Creen que será necesaria una desaceleración de precios algo más duradera antes de recortar los intereses.

Lo que alarma es que se estaría pensando en una inflación del 4% mensual como trampolín para empezar a podar la tasa; dentro de Economía sospechan que en el mejor de los casos eso sucederá avanzado 2023, aunque no hay que descartar que el gobierno deje la Rosada sin haber alcanzado esta meta. Detrás de esto se halla también el Fondo Monetario Internacional, que considera clave mantener tasas positivas, incluso más altas que las actuales.

Resta ver cómo funciona el recientemente anunciado Programa Crédito Argentino (CreAr), que tendría una bonificación del 30% sobre la tasa del Banco Nación, con lo que la tasa final será de alrededor del 50%. Los industriales le ponen fichas, aunque en este país pocas cosas son seguras, duraderas y tienen la entidad que se declama en los anuncios,

Financiar a las Pymes debería ser una política de Estado. Son la principal fuente de generación de trabajo en el país. Sin embargo, todo está enganchado. Los vasos comunicantes funcionan. Si no se ordena la economía, lo cual puede llevar mucho tiempo dado el estado de cosas, habrá que seguir transitando un camino precario en términos de financiamiento.

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