Editorial

Favor de hacer silencio

Revoleo de versiones. Palabras que dan vida a sospechas sobre otro dólar soja, un posible replanteo de retenciones o un pesado impuesto para las importaciones de insumos condenan al agroempresario a transitar campo minado una y otra vez.

Claudio Gianni
3 de Julio de 2023

Han manoseado tanto los mercados del agro, hay tanto intervencionismo en medio, son tan escasas las reglas de juego que han quedado en pie que cualquier rumor o comentario al pasar puede terminar de desordenar los planes y obliga a repensar el camino.

El último viernes fue un día de furia en Chicago para la soja. La oleaginosa se sembró en término, con buenas condiciones, pero luego las precipitaciones se plantaron, especialmente en áreas muy importantes de Illinois, Iowa, Minnesota e Indiana, los cuatro estados que hacen la mayor contribución a la producción del país de las barras y las estrellas.

Cuando la humedad de los perfiles iba de mal en peor aparecieron primero los pronósticos y luego las lluvias. Se espera un mes de julio convenientemente regado por precipitaciones periódicas, y la prima climática sobre las cotizaciones se derritió en gran medida.

En eso estábamos el último viernes, esperando un informe trimestral del USDA de área sembrada y stocks al 01/07/23 por el cual nadie daba demasiado. El punto es que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos dejó con la boca abierta a más de uno. En general cuando esto pasa los resultados son explosivos, en un sentido u otro. Las divergencias con lo que esperaba el mercado son las grandes generadoras de movimientos de precios, más que los números absolutos en sí.

Y el USDA avisó que hay menos soja sembrada en Estados Unidos de lo que estaba calculando el mercado, y los precios volaron. Al maíz le tocó exactamente el rol opuesto, y sus cotizaciones se hundieron irremediablemente.

La novedad en soja generó subas en posiciones cercanas e intermedias de entre 26 y 28 dólares. Si este recorte de área fuese acompañado por alguna merma en los rindes, la diferencia con el volumen de cosecha que se esperaba puede ser importante, de ahí la reacción del inversor. Es que rendimientos promedio por debajo de 3.500 kilos con esta nueva superficie ponen en jaque los stocks finales en EE.UU. No menor, por cierto.

El punto es que el viernes explosivo pasó tímidamente entre nosotros, con mejoras de entre USD 3 y USD 6, nada al lado de lo que se verificó en Chicago, que se supone es nuestra referencia. Incluso se podría tener la pretensión de que esos números se amplificaran debido a que hemos perdido la mitad de la cosecha. Pero no. La única excusa radicaría en que somos vecinos de un país que tiene soja para regalar, a precios de remate, y no es tan fácil de defender.

Sin dudas el argentino es un mercado dinamitado, donde es difícil decir a qué carta quedarse. Un dólar ficticio, retenciones que superan lo que el precio pueda tolerar y el fantasma permanente del dólar soja dando vueltas lo han convertido en algo totalmente distinto de lo que conocimos hace unos años.

Para colmo, los funcionarios y sus comentarios sin destino solo contribuyen a deteriorarlo aún más. La sola mención de cuestiones como "podría evaluarse el esquema de las retenciones" en boca de uno de los responsables de la política hacia el sector genera expectativas que paralizan. Aunque días después dijo exactamente lo contrario, el término "replantear" obliga a pisar el freno. El desconcierto gana terreno.

Un ruralista cordobés calificó al funcionario en cuestión como "el campeón del discurso abstracto". Quizás no tenga que ver con una falta de capacidad manifiesta, antes bien se relacione con la intención de "mantener entretenido al campo mientras nada cambia". Desde luego es un intento que cae en saco roto.

El fantasma del dólar soja es omnipresente. Está en boca de todos. Sencillamente porque hasta el último distraído en el país sabe que las reservas del Banco Central han entrado en una zona muy peligrosa, el nivel más bajo en 9 años. Si no es el campo, ¿de dónde pueden surgir divisas para intentar la aventura de llegar a las PASO sin desastres que compliquen al oficialismo?

En más de un caso el dólar soja se ha convertido en una referencia clave a mirar para tomar decisiones de venta, y puede aparecer en cualquier momento. O no, quién sabe. Para colmo, cada vez que este funcionario indicó que "no está en los planes del gobierno" a los pocos días se terminó materializando el anuncio. Que diga que no hay chances de una movida de este tipo inmediatamente pone en alerta a todo el mundo, en especial a los compradores, que enfrían los precios.

El Fondo es la otra carta para evitar el derrumbe definitivo de esta Argentina pesimamente administrada. Pero le está dando vueltas al asunto, harto de entregarle dólares a un gobierno para que los regale en aras de una paridad de fantasía.

Varios analistas coinciden en que esta vez no es posible un nuevo dólar soja. "Hace falta quien lo pague, y los exportadores no van a sumarse a la idea porque adelantaron más retenciones que las esperables según la mercadería que tienen comprada". Pero la desesperación de este gobierno por hacerse de moneda dura puede superar cualquier barrera.

La última joya de la corona pasa por la posibilidad de que se pongan en práctica aranceles más pesados para las importaciones de determinados bienes/insumos, lo cual paralizó inmediatamente el mercado de fertilizantes. Se trataría de otro malabar para sostener el gran objetivo del gobierno: no devaluar de manera abrupta la moneda, mientras a fuego lento se sigue destruyendo el poco valor que le queda a nuestro cascoteado peso.

La idea de este gravamen tiene múltiples contravenciones a las normas de la OMC y probablemente del propio Mercosur. Quizás jamás vea la luz, pero sirve para empiojar un poco más los mercados de los cuales depende el agroempresario.

Con una oposición promercado fuertemente fragmentada, las esperanzas de un cambio se ponen más vidriosas. La alegría del círculo rojo por la designación del hombre que representará al oficialismo en los comicios se ha enfriado ¿Cómo puede terminarse de una vez con todo esto en caso de una presidencia de Massa, si es el propio Massa el que viene impulsando estas ideas?

El daño al mercado granario ha sido grande. La sequía de negocios del primer semestre es alarmante, y no solo por el trabajo de La Niña. La mayoría de los meses entre enero y junio marcan la comercialización más baja de los últimos 5 o 6 años, especialmente en soja. La única excepción es mayo, que ante la vigencia del Programa de Incremento Exportador alcanzó el octavo puesto dentro de los meses de mayor volumen negociado.

Incluso hay casos en los que es más claro que no todo es responsabilidad de la seca. En trigo se comercializó solo el 3% de lo que se proyecta producir en la campaña 2023/24, cuando en el mismo momento del año pasado ya se había comprometido el 41% del volumen finalmente cosechado. Es incertidumbre pura.

Si al menos no van a tomar medidas concretas para normalizar el mercado, sería positivo que los funcionarios dejen de hablar sin fundamentos, de sugerir ideas que no tienen chances de materializarse, de confundir al productor y a quienes compran sus granos. Les será agradecida esta mínima contribución.

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