Los mercados agrícolas reaccionaron ante la escalada en Medio Oriente
En un contexto marcado por la falta de definiciones geopolíticas, en medio de la escalada entre Estados Unidos e Irán, el mercado volvió a enfocarse en el clima, la demanda y las perspectivas de stocks globales
El mercado agrícola internacional volvió a operar bajo una combinación de factores productivos, comerciales y geopolíticos en un escenario atravesado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, el bloqueo del Estrecho de Ormuz y el encarecimiento de insumos clave para la producción. Según el profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral Dante Romano, "si bien los fundamentos tradicionales ganan foco, la crisis en Medio Oriente impactó en los mercados".
En el documento el docente advirtió que la tensión en Medio Oriente no se profundizó, pero tampoco encontró una salida concreta. En ese contexto, explicó que: "El cese al fuego entre Estados Unidos e Irán corre riesgo tras la captura y ataque de buques cargueros en el Estrecho de Ormuz", un punto estratégico para el comercio global de energía e insumos.
El impacto más inmediato se observó en el petróleo y los fertilizantes, ya que el petróleo Brent subió un 18% semanal y superó los 107 dólares el barril, mientras que el mercado de fertilizantes sigue con oferta restringida. Esta combinación agrega presión sobre los costos agrícolas, especialmente de cara a las decisiones de siembra en el hemisferio sur.
A ese frente se sumó la expectativa por el próximo informe de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), previsto para el 12 de mayo. Además, el Consejo Internacional de Granos proyectó mayores stocks de soja, pero menores existencias de maíz y trigo, lo que mantiene al mercado atento a cualquier ajuste en producción, consumo o comercio internacional.
Soja: entre la demora local y la demanda china
En el caso de la soja, Estados Unidos avanzó con la siembra a buen ritmo, aunque los suelos muestran cierta falta de humedad en algunas zonas. El informe señaló que "EE. UU. sembró 12% del área de soja la semana pasada, 7 puntos más rápido que el ritmo promedio", con lluvias previstas que podrían acompañar el desarrollo inicial del cultivo.
Por el lado de la demanda, China proyecta importar unas 105 millones de toneladas este año, con una baja interanual del 6,1%. Sin embargo, fuentes del comercio indicaron compras de unas 480.000 toneladas de soja argentina para embarcar entre junio y julio, una ventana relevante entre la oferta brasileña y la nueva cosecha norteamericana.
En la Argentina, la cosecha avanzó apenas al 10%, cuando el promedio para esta fecha debería superar el 20%, debido a la acumulación de lluvias, que demoró el ingreso de mercadería a fábricas y puertos. Aun así, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó su estimación de producción a 48,6 millones de toneladas, con rindes superiores a lo esperado en la zona núcleo.
Maíz: más ventas que la soja
En maíz, la siembra norteamericana alcanzó el 11%, levemente por encima del promedio histórico. En ese contexto, el clima acompañó las labores, aunque también aparece la preocupación por suelos algo secos y por la confiabilidad de los datos de área relevados por el USDA, ya que la encuesta del organismo tuvo una respuesta menor al 40% de los productores.
A nivel global, el Consejo Internacional de Cereales recortó su estimación de producción a 1.300 millones de toneladas. Para la Argentina, el agregado del USDA estimó una cosecha de 61 millones de toneladas, por encima del último dato oficial y alineada con proyecciones locales.
En el mercado interno, la cosecha cubrió el 26,5% del área, con rindes promedio de 86,9 qq/ha a nivel nacional y hasta 100 qq/ha en zona núcleo. Aunque las lluvias ralentizaron la recolección, el productor se mostró más activo en maíz que en soja.
Trigo: señales climáticas ajustadas
En Estados Unidos, la calidad del trigo de invierno empeoró y solo el 30% de los cultivos se ubicaron en estado bueno o excelente, frente al 45% del año pasado. Además, la seca afecta al 68% del trigo de invierno norteamericano, limitando las expectativas de recuperación.
Además, India y Rusia redujeron sus estimaciones de producción, mientras que Australia enfrenta recortes de siembra por sequía y falta de fertilizantes. Mientras que en la Argentina, las lluvias recientes mejoraron las reservas de agua en el suelo, pero los márgenes siguen bajo revisión. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó una caída del 3% en el área triguera, hasta 6,5 millones de hectáreas.
El informe dejó planteado un escenario donde los fundamentos agrícolas vuelven a ganar protagonismo, pero con una volatilidad adicional marcada por la geopolítica, la energía y los fertilizantes. Para el agro argentino, esto implica seguir de cerca el ritmo de cosecha, la evolución de la demanda externa y las decisiones de siembra, en un mercado que puede reaccionar con fuerza ante cualquier cambio climático, comercial o político.

