Editorial

 El mercado de soja ya estaba roto

Detalles cuestionables de la última movida oficial no hicieron sino completar el manoseo que sufre la comercialización del poroto en la Argentina, muy lejos de lo que sería un proceso únicamente atado a los designios de la oferta y la demanda.
Claudio Gianni
2 de Diciembre de 2022

Detalles cuestionables de la última movida oficial no hicieron sino completar el manoseo que sufre la comercialización del poroto en la Argentina, muy lejos de lo que sería un proceso únicamente atado a los designios de la oferta y la demanda.

No se cobra lo que el grano vale sino lo que quiere el Ejecutivo, cuándo quiere y cómo quiere. Mercado sano seguro que no es, menos que menos después del dólar soja, sujeto a nuevas y profundas controversias.

El punto es que va cerrando su primera semana el tercer envío de esta movida artificial (no hay que olvidar que el primer dólar soja fue aquel engendro de Pesce que fracasó estrepitosamente), con números más modestos que los del "exitoso" modelo septiembre 2022. Si bien es temprano para obtener conclusiones, lo cierto es que el ritmo de los primeros tres días viene un 60% por debajo de lo liquidado en el esquema anterior.

Para muchos es un capítulo más de lo que promete ser una larga serie de repeticiones de una de las pocas ideas que ha puesto en juego el gobierno en el marco del Plan Llegar. Eso sí, es probable que cada vez obtenga menos ingresos y vaya siendo más difícil tapar los agujeros del Central, especialmente considerando que a la nueva cosecha le van a faltar al menos u$s 10.000 millones que La Niña se encargó de despedazar implacablemente.

Sin tantas urgencias para el campo, el convite del gobierno sigue estando lejos de lo que debería cobrar el productor por su soja y en una de esas le conviene esperar tiempos mejores.

Eso sí, la nueva edición del dólar soja tiene ribetes impensados. Probablemente nadie imaginó al superministro Massa hablando de "salir a romper el mercado", con lo cual dejó en offside a muchos exportadores y aceiteros, supuestamente complotados para no superar un valor de la soja bien por debajo de lo que debía pagarse. De algún modo Massa blanqueó que al productor no le llega todo lo que le prometen, ni siquiera dentro de su propio plan.

Un trabajo de CREA destaca que la mejora en el tipo de cambio "adelanta" valores de la cotización del dólar que al ritmo de depreciación actual, similar a la marcha de la inflación, no iban a producirse hasta dentro de cinco meses (abril 2023). El punto es que volviendo a aquello de "romper el mercado" se repiten ciertos comportamientos objetables del dólar soja II, el de los $200. Durante septiembre, el precio en dólares recibido por el productor se fue desmoronando cada vez más a medida que transcurría el mes, para recuperarse apenas finalizó la medida. El menor valor de la cotización en dólares se alcanzó en el último día hábil del noveno mes del año.

Para los técnicos de CREA, el precio recibido por los productores en pesos estuvo por debajo del valor teórico si se hubieran sostenido los precios en dólares pagados en el mes anterior (agosto) multiplicados por el nuevo tipo de cambio. Basta decir que en septiembre la soja bajó en Chicago un 3%, mientras que entre nosotros perdió algo más del 20%. No hay razones de mercado que justifiquen esta diferencia.

Con los datos disponibles en estos primeros días del dólar soja III, el cálculo de CREA ubica el valor teórico esperable en $ 101.890 por tonelada, que surge de multiplicar el precio en dólares del viernes previo al comienzo de esta movida por el nuevo tipo de cambio. Incluso si se tomara el promedio de noviembre habría que pensar en $ 96.000. En buen romance, arranca el dólar soja y automáticamente se parte de un precio en dólares recortado. Entre sombras, alguien aprovecha una posición dominante, o al menos eso parece.

El productor obtiene una ventaja marginal, el gobierno gana tiempo y sigue tirando la pelota hacia delante sin resolver nada de fondo, y alguien se queda con una diferencia, a decir de Massa quizás sea el mercado que tuvo que "salir a romper cuando dos de las grandes empresas se movían muy por debajo del valor de la tonelada".

Algunos de los aludidos pusieron el grito en el cielo e indicaron "que las palabras de Massa configuran una indebida intervención del Ejecutivo en el mercado de granos", justo cuando están participando de una movida que es precisamente un monumento a lo que tratan de criticar.

Salvo que algún momento de euforia tras una nueva victoria de la Selección anime en medio de los festejos y la distracción de la gente a tocar en serio la desfalleciente paridad cambiaria oficial, el gobierno parece decidido a ir con un dólar atrasado hasta el final de los tiempos, a pesar de las consecuencia que eso trae sobre la economía argentina. De ahí la idea de que habrá más dólar soja en el futuro de los argentinos. Y el mercado seguirá roto, como desde hace mucho tiempo.



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